Las elecciones presidenciales en Brasil se resolverán en una segunda vuelta electoral programada para el próximo domingo 25 de octubre, luego de que ninguno de los aspirantes alcanzara la mayoría absoluta exigida por la legislación. De acuerdo con los cómputos oficiales del Tribunal Superior Electoral (TSE), con más del 98% de las secciones contabilizadas, el exsenador Flávio Bolsonaro (Partido Liberal) se ubicó en primer lugar con el 47,29% de los votos válidos, mientras que el actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva (Partido de los Trabajadores) alcanzó el 44,85%.
El desenlace dejó una brecha favorable a la oposición conservadora de aproximadamente 2,4 puntos porcentuales, equivalentes a casi 2,8 millones de sufragios. Ante la imposibilidad matemática de definir la contienda en primera instancia, el TSE ratificó la convocatoria al balotaje entre las dos principales fuerzas del país, dando inicio a una intensa etapa de redefinición de alianzas e ingeniería política.
De cara a las próximas tres semanas de campaña, ambos comandos electorales centrarán sus esfuerzos en captar a los votantes de las fuerzas que quedaron fuera de la competencia —entre los que destacan perfiles como Augusto Cury, Ronaldo Caiado, Romeu Zema y Renan Santos—, así como en movilizar a los sectores abstencionistas para definir la conducción del Palacio del Planalto para el próximo período de gobierno.
