La Justicia Federal de Orán avanzó en la investigación sobre el secuestro de 35.000 kilos de acetato de etilo interceptados en la frontera de Aguas Blancas, causa por la cual dos camioneros de nacionalidad boliviana fueron remitidos a juicio por contrabando. La causa cobró una dimensión internacional tras la apertura de actuaciones penales en Bolivia, donde se investiga a una red de empresas que habrían montado una triangulación comercial entre Brasil, Uruguay, Panamá y la Argentina para ingresar de manera irregular el precursor químico al país vecino.
De acuerdo con las pesquisas encabezadas por el fiscal federal Marcos Romero, el cargamento —valuado en más de 110.000 dólares— se originó en Brasil y atravesó distintos países para eludir los controles de importación impuestos por el gobierno boliviano. Peritos e informes de inteligencia de la Policía Federal de Brasil señalaron que la cantidad decomisada en suelo salteño habría permitido procesar entre tres y cuatro toneladas de clorhidrato de cocaína de alta pureza, al tiempo que se analizan los vínculos de las firmas involucradas en la maniobra logística.
