Una ola de movilizaciones sociales encabezada por el Sindicato de Inquilinas se extendió por más de medio centenar de ciudades en España, tras el rechazo en el Congreso a los decretos sobre regulación de vivienda. Con epicentro en Madrid, donde se mantienen las acampadas masivas en la Puerta del Sol, las agrupaciones exigen la rebaja del 50 % en los alquileres, contratos de arrendamiento indefinidos y la expropiación de inmuebles pertenecientes a fondos de inversión.
La tensión social aumentó significativamente tras el desalojo de la anciana madrileña Maricarmen Abascal, hecho que derivó en asambleas masivas y la organización de acciones para coordinar una huelga general en todo el país. La parálisis legislativa originada por la falta de acuerdos políticos mantiene bajo debate la estabilidad institucional del Gobierno español, mientras el presidente Pedro Sánchez analiza las opciones disponibles frente al escenario parlamentario.
