Los últimos datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) revelan que la pobreza se estancó en el Gran Salta, interrumpiendo la mejora sostenida que se registraba desde la devaluación de 2023, mientras que la indigencia volvió a mostrar un incremento. De acuerdo con la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), el primer semestre del año cerró con 202.000 personas por debajo de la línea de pobreza en el aglomerado urbano salteño, lo que representa un 29,7% de la población (44.000 hogares).
Dentro de este indicador, 30.000 salteños fueron categorizados en situación de indigencia (4,4%), marcando un incremento respecto al 3,7% alcanzado a mediados del año pasado. De esta forma, cerca de tres de cada diez habitantes de la Capital y sus alrededores continúan sin cubrir las necesidades básicas indispensables.
El comportamiento local responde a un contexto macroeconómico donde la inflación, principalmente en el rubro de alimentos, volvió a presionar sobre el valor de la Canasta Básica Alimentaria y la Canasta Básica Total. Informes del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) señalan que los aumentos de precios durante el primer trimestre del año superaron el ritmo de actualización de los ingresos familiares, reduciendo la capacidad de compra de los salarios.
Asimismo, los indicadores del mercado de trabajo en el Gran Salta exhiben un panorama complejo. Si bien la tasa de desempleo mostró un descenso al ubicarse en el 4,3%, se evidenció un incremento en la precariedad laboral: creció la proporción de trabajadores ocupados que buscan activamente empleo alternativo (19,5%), al tiempo que el empleo registrado privado registró una contracción, alcanzando sus niveles más bajos de los últimos años.
