Los rebeldes respaldados por Irán buscan cortar el acceso al puerto de Moca y controlar la ruta del petróleo en el estrecho de Bab el Mandeb. Pese al avance insurgente, las fuerzas gubernamentales apoyadas por Arabia Saudita aseguraron haber recuperado el distrito clave de Hays tras cruentos combates.
La guerra en Yemen alcanzó su punto más crítico y sangriento desde la ruptura del cese el fuego de 2022. Una masiva ofensiva lanzada por la milicia insurgente hutí, respaldada por el régimen de Irán, se cobró la vida de más de 300 combatientes y civiles desde el último jueves. El choque armado encendió las alarmas internacionales al abrir un nuevo frente en el conflicto de Medio Oriente, dado que los rebeldes buscan tomar el control de corredores estratégicos que conectan con el puerto de Moca y el estrecho de Bab el Mandeb, un paso vital para el comercio mundial de crudo.
La escalada registró su episodio más letal entre el mediodía del sábado y las primeras horas del domingo, con un saldo de al menos 140 fallecidos —84 soldados leales al gobierno y 57 rebeldes—. La maniobra de la insurgencia apunta a dominar la entrada sur del mar Rojo, una vía de navegación de suma importancia para las exportaciones de petróleo de Arabia Saudita, especialmente tras el bloqueo comercial impuesto por Teherán en el estrecho de Ormuz.
Ante la embestida rebelde, las fuerzas armadas del gobierno yemení —con sede en Adén y reconocimiento internacional— lanzaron un contraataque que logró frenar parcialmente el avance insurgente:
- Puntos recuperados: El Ejército yemení informó la liberación total del distrito de Hays, en la provincia costera de Al Hudeida, la toma del cruce de Al Barah y la neutralización del campamento insurgente Al Labnat en Al Jawf.
- Ataques a civiles: Los hutíes lanzaron misiles balísticos contra la ciudad de Taiz y un camino concurrido en Haijat al Abed, provocando la muerte de cuatro civiles y dejando al menos nueve heridos.
- Crisis humanitaria: Las hostilidades provocaron el desplazamiento forzado de más de 1.400 familias hacia zonas más seguras en Taiz y Al Hudeida.
Desde el Consejo de Liderazgo Presidencial respaldado por Riad, su titular Rashad al Alimi celebró las maniobras defensivas de las tropas gubernamentales, aunque atribuyó a los hutíes la plena responsabilidad de la catástrofe social que vuelve a azotar al país árabe.
El recrudecimiento de las acciones bélicas en el Atlántico Sur del mundo islámico complica aún más las posibilidades de una solución diplomática en la región, amenazando con paralizar el suministro energético global si las milicias respaldadas por Teherán logran consolidar su dominio sobre el canal marítimo de Bab el Mandeb.
