El plenario del Senado convirtió en ley la iniciativa impositiva «Inocencia Fiscal II» con 44 votos a favor y 23 en contra, modificando el Impuesto a las Ganancias y reduciendo sanciones administrativas para PYMES. Asimismo, la Cámara dio media sanción con 41 sufragios afirmativos al nuevo marco regulatorio de biocombustibles que reemplaza a la Ley 27.640, estableciendo aumentos escalonados en los cortes de mezcla con naftas y gasoil y un cupo reservado para la caña de azúcar y el maíz.
El Senado de la Nación convirtió en ley este jueves la iniciativa denominada «Inocencia Fiscal II» al reunir 44 votos a favor y 23 en contra, formalizando un nuevo esquema de declaración simplificada en el Impuesto a las Ganancias y modificando los criterios de fiscalización de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). El proyecto, defendido por los senadores de La Libertad Avanza y la Unión Cívica Radical, busca facilitar el reingreso al sistema bancario formal de fondos no declarados y dispone un descuento automático del 25% en multas formales para personas humanas y pequeñas empresas. En la misma jornada, el cuerpo aprobó con media sanción —por 41 votos positivos y 25 negativos— el régimen marco para la industria de biocombustibles, impulsado por la senadora Flavia Royón. La propuesta deroga la legislación previa y fija un incremento progresivo en la proporción mínima obligatoria de biodiesel y bioetanol en combustibles fósiles, contemplando un período de transición de 15 años y habilitando licitaciones en un mercado electrónico único.
Durante el debate de Inocencia Fiscal II, el legislador oficialista Bruno Olivera Lucero fundamentó que la medida apunta a movilizar una reserva estimada en 170 mil millones de dólares fuera del circuito financiero para dinamizar el crédito. En contraposición, la bancada del Partido Justicialista, mediante la alocución de José Mayans, fundamentó su rechazo al sostener que la ley profundiza un modelo económico perjudicial para trabajadores y jubilados.
Respecto al marco de biocombustibles, la normativa fija que el corte de biodiesel en gasoil se elevará del 7,5% al 10% en un año, mientras que el bioetanol en naftas pasará del 12% al 15%, reservando un 6% de la cuota para caña de azúcar y otro 6% para maíz. A su vez, se incorpora la regulación sobre el biometano y el combustible sostenible de aviación, junto con una cláusula antimonopolio para evitar que una sola firma concentre más del 20% del mercado.
La oposición perjudicial advirtió sobre el impacto del nuevo cálculo de cortes en los pequeños y medianos productores regionales, en tanto que la senadora Patricia Bullrich defendió el gradualismo de la norma señalando que otorga previsibilidad para la reconversión de las plantas.
El proyecto sobre biocombustibles fue girado a la Cámara de Diputados para su tratamiento definitivo.
