Un informe del CEPA reveló que el nivel de incumplimiento provincial supera el promedio nacional del 15,7%. El segmento más golpeado son las billeteras virtuales, donde la mora trepa al 36,6%.
La brecha entre los ingresos familiares y los gastos diarios desencadenó un deterioro crítico en la capacidad de pago de los salteños. De acuerdo con un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) con datos del Banco Central a julio de 2026, la morosidad en el sistema financiero de Salta escaló al 17,7%, superando la media nacional de 15,7%. El dato más alarmante radica en la profundidad del quebranto: 124.727 personas fueron clasificadas en la Situación 5 del BCRA, categoría catalogada formalmente como «irrecuperable».
La radiografía elaborada por la contadora Soledad Linares refleja que en la provincia existen 186.635 personas en condición de mora. La facilidad de acceso a préstamos mediante plataformas digitales, combinada con tasas de interés significativamente más elevadas, provocó que más de la mitad de los deudores (101.512 personas) mantengan obligaciones impagas exclusivamente con billeteras virtuales.
| Indicador Financiero | Salta | Promedio Nacional | Impacto / Población Afectada |
| Morosidad Sistema Financiero | 17,7% | 15,7% | 186.635 deudores en total |
| Morosidad en Billeteras Virtuales | 36,6% | 33,9% | 101.512 personas con deuda exclusiva digital |
| Deudores en Situación 5 (Irrecuperable) | 124.727 | — | Atrasos prolongados e imposibilidad de pago |
| Deuda Promedio (Sistema Total) | $2.118.077 | — | Compromiso financiero medio por hogar |
| Deuda Promedio (Billeteras Virtuales) | $1.241.801 | — | Monto promedio por encima de la media nacional |
El análisis por franja etaria revela que el 70,8% de los afectados se encuentra en edad plenamente activa (entre 25 y 54 años). El grupo con mayor concentración de impagos es el de 25 a 34 años (54.114 personas), un segmento expuesto a responsabilidades familiares, gastos de crianza y menor estabilidad laboral.
La acumulación de deudores en la categoría de riesgo más severa confirma que no se trata de descalces temporales, sino de un ahogo estructural de los hogares. Ante la falta de equilibrio entre salarios y costos de vida, especialistas financieros remarcan la necesidad de establecer programas de salvataje o mecanismos de regularización de deudas orientados a los sectores más vulnerables.
