El establecimiento funcionaba en la antigua base de Tecpetrol y albergaba cada año a más de un centenar de aspirantes de todo el país especializados en la lucha contra el narcotráfico. La salida de la institución genera profunda preocupación en el departamento San Martín por el impacto directo en el comercio local y el mercado de alquileres.
El centro de formación de Gendarmería Nacional ubicado en la localidad salteña de General Mosconi cerró definitivamente sus puertas tras casi dos décadas de funcionamiento ininterrumpido en el norte del país. La dependencia, instalada desde hace 18 años en el predio de la exbase operativa de Tecpetrol, cesó de forma progresiva sus programas de instrucción en materia de narcotráfico y ascensos institucionales, luego de atravesar un período de reducción de actividades que culminó con la suspensión total de sus cursos. La decisión deja sin efecto la llegada de contingentes anuales de entre 100 y 150 aspirantes procedentes de distintos puntos del territorio nacional, cuya presencia impulsaba de manera directa la economía de las localidades de Mosconi y Tartagal.
Los detalles del cese de actividades y sus implicancias en la región comprenden los siguientes aspectos centrales:
- Pérdida de dinamismo económico: La estadía de un año de los gendarmes impulsaba la demanda inmobiliaria y el consumo en comercios locales, movimiento que desapareció tras el cese formativo.
- Proceso de repliegue: Aunque la iniciativa de traslado comenzó a evaluarse tras la pandemia y fue contenida temporalmente por gestiones políticas locales, el proceso de desarticulación continuó hasta confirmarse la salida de la fuerza.
- Destino incierto de las sedes: Si bien en el inmueble aún persisten tareas administrativas menores, la actividad académica será derivada a otra jurisdicción, evaluándose opciones como Tucumán o Buenos Aires sin confirmación oficial.
- Valor histórico del predio: Las instalaciones albergaron hitos del movimiento social salteño a fines de los años 90 antes de ser recuperadas por la fuerza de seguridad en la década de 2000.
Las autoridades locales y comerciantes de la zona aguardan precisiones oficiales respecto al destino final que se le dará a las emblemáticas instalaciones para evitar que el predio quede en estado de abandono.
