El Departamento de Estado norteamericano avaló la operación militar por un monto estimado de 140 millones de dólares. El acuerdo contempla la provisión de aeronaves, motores General Electric, repuestos y equipamiento de navegación destinados a reemplazar la flota histórica de Bell UH-1H del Ejército Argentino.
El Departamento de Estado de los Estados Unidos autorizó una posible Venta Militar Extranjera a la República Argentina por cuatro helicópteros polivalentes UH-60L Black Hawk y equipamiento asociado, valorada en un total estimado de 140 millones de dólares. La notificación oficial remitida a Washington incluye el suministro de las unidades fabricadas por Sikorsky, motores turboeje General Electric y un paquete logístico integral que abarca repuestos, sistemas de radio, GPS y equipos de salvamento. La medida se inscribe en el fortalecimiento del alineamiento bilateral en materia de defensa y busca dotar a la aviación de ejército de capacidades modernas para la seguridad fronteriza, la lucha contra el crimen organizado transnacional y la respuesta inmediata ante catástrofes naturales.
La autorización otorgada por el gobierno estadounidense y el plan de reequipamiento contemplado para las Fuerzas Armadas se estructuran a partir de los siguientes puntos clave:
El paquete logístico autorizado no se limita únicamente a las fuselajes de las cuatro aeronaves Sikorsky. La propuesta incluye dos motores de repuesto producidos por General Electric, transpondedores de identificación, instrumental de aterrizaje, consolas de comunicación, receptores GPS militar y herramientas informáticas específicas para las tareas de mantenimiento preventivo y correctivo.
El objetivo prioritario de la compra es renovar el material aéreo del Comando de Aviación del Ejército Argentino. Las unidades UH-60L ingresarán para reemplazar de forma gradual a la flota de Bell UH-1H y Huey II, material de origen estadounidense que acumula décadas de servicio en operaciones de transporte táctico e instrucción dentro del territorio nacional.
Desde el punto de vista estratégico, el Departamento de Estado resaltó el rol de la Argentina como un aliado estratégico fundamental fuera de la OTAN en la región. Según las autoridades norteamericanas, la transferencia de material no alterará el equilibrio militar básico en Sudamérica y contribuirá a garantizar la estabilidad operativa del país en misiones humanitarias.
A pesar del aval emitido por la administración estadounidense, la operación no se encuentra formalmente concluida. La autorización representa el visto bueno político e institucional de Washington para negociar los términos finales del contrato, requiriendo el posterior asentamiento presupuestario por parte del Ministerio de Defensa argentino.
Con la eventual incorporación de estos cuatro helicópteros, el Ejército sumará un material de alta flexibilidad operativa que ya prestaba servicio de forma aislada en la flota de transporte presidencial, dando un paso significativo en la actualización técnica de las Fuerzas Armadas.
