El presidente de la Cámara de Comercio de Salta, Gustavo Herrera, trazó un duro diagnóstico sobre la rentabilidad de las pymes locales. Señaló que la mayoría de los negocios trabaja por debajo del punto de equilibrio y no logra cubrir salarios, servicios ni impuestos. Ante un nivel de informalidad que estimó en el 60%, el sector negocia con el Gobierno provincial una rebaja en la alícuota de Ingresos Brutos para amortiguar el impacto tarifario y evitar el cierre de locales formales.
El sector comercial de la provincia de Salta atraviesa una compleja coyuntura económica caracterizada por la caída de las ventas, el alza de las tarifas de servicios públicos y una elevada carga impositiva que impide a los negocios formales cubrir sus costos fijos operativos. Así lo advirtió el presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Salta, Gustavo Herrera, quien afirmó que la mayoría de los establecimientos de la provincia opera actualmente por debajo de su punto de equilibrio financiero, imposibilitados de afrontar en tiempo y forma el pago de alquileres, salarios, tributos y facturas de servicios. Según el dirigente gremial empresario, la brecha de precios generada por un nivel de informalidad mercantil que roza el 60% coloca a las pymes registradas en una posición de desventaja competitiva de hasta un 50% en los mostradores. Para intentar frenar la migración hacia la informalidad y el cierre de comercios, la entidad mercantil mantiene tratativas con el Poder Ejecutivo provincial dirigidas a consensuar una reducción gradual en la alícuota del Impuesto a los Ingresos Brutos.
La acumulación de deudas y la retracción del poder de compra del consumidor final terminaron por asfixiar los márgenes de ganancia de los comerciantes locales, quienes enfrentan incrementos constantes en sus costos de estructura mientras registran una marcada contracción en el volumen de ventas diarias.
Desde la entidad representativa del sector explicaron que la asimetría tributaria vigente penaliza al comerciante formalizado, obligándolo a trasladar la carga impositiva al precio final de los bienes, circunstancia que inclina la demanda hacia los canales informales de comercialización.
Las gestiones entabladas con el Ministerio de Economía de Salta buscan estructurar un esquema de alivio fiscal enfocado en Ingresos Brutos que no desbalancee las arcas públicas provinciales pero que otorgue margen de supervivencia al comercio minorista.
Las partes volverán a reunirse en las próximas semanas para evaluar las alternativas técnicas y los montos de alícuotas a modificar.
